Ese es el sentimiento que me recorre el alma sevillista tras los últimos acontecimientos vividos. No sé qué pensar sobre varias cosas que rodean la actualidad de mi Sevilla FC.
Primero, no sé si Manolo Jiménez debe seguir al frente o no del primer equipo. Soy de los que piensa que, si él lleva con el equipo desde hace dos años y medio, pues que acabe la temporada y, si Dios quiere, se marche con un título bajo el brazo. Sin embargo, si es cierto que la plantilla, o alguno de sus miembros, ha perdido la confianza en el de Arahal, mejor relevarlo y que entren aires nuevos en el vestuario, ante un posible derrumbe del equipo.

Segundo, no sé si Monchi o Del Nido asumen su cuota de responsabilidad en esta situación. Y no me refiero a tener a Jiménez o no de entrenador, que también, sino a los refuerzos de este año para conformar la “mejor plantilla de la historia del Sevilla”. En los dos últimos años, los Duscher, Acosta, De Mul, Romaric, Fernando Navarro… han empequeñecido mucho al equipo. Lo de Romaric me parece sencillamente una falta total de profesionalidad y respeto para con su club, haciendo lo que le viene en gana con la báscula.
Tercero, no sé si se ha terminado un ciclo o no, pero hay jugadores que ya no están para muchos trotes. Kanouté entrena dos veces más que yo a la semana (no entreno ninguna), Renato se pierde entre el cansancio y los problemas físicos. Sólo estamos a expensas de los nuevos bríos de los canteranos Perotti, Capel o Navas y del rejuvenecido Palop.
Ya digo, muchas dudas me asaltan, y no le encuentro respuesta segura a ninguna. Sólo deseo que los encargados de resolverlas sepan actuar ahora o en el futuro, para volver a ver a mi afición ilusionada, animando y llevando en volandas a los suyos cada domingo.
Saludos Sevillistas!
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