El partido del pasado sábado ante el Getafe en Nervión, nos ha servido a todo el Sevillismo para la confirmación plena y certera de que, de nuevo, a día de hoy volvemos a ser el equipo mediocre que fuimos no hace mucho tiempo atrás, con todo el trabajo que costó hacerse un hueco entre los más grandes del fútbol español y, lo que aún es más difícil, hacerse respetar por todos, y cuando digo todos incluyo tanto a nuestros rivales como a todo el estamento deportivo nacional.
Si fuimos ejemplo a seguir en el fútbol nacional de cómo se hacían las cosas para, partiendo desde la más sencilla humildad, volver a ser considerado por todos en este país, por haberse hecho las cosas bien hechas desde todos los estamentos de la sociedad, no menos cierto aún es decir también que a este paso nos estamos convirtiendo en un ejemplo pero a no seguir de cómo en tan poco espacio de tiempo se le devuelve a un club a la más absoluta mediocridad, tomándonos todos de nuevo por un equipo más del montón que convive con más pena que gloria por ahí en la zona media de la tabla clasificatoria, para disgusto de una afición que está viendo disilusionadísima cómo se nos presenta el presente y el futuro más inmediato de nuestro equipo.
Con el problema surgido en el lío del reparto de los dividendos televisivos, desde el club se ha intentando desviar la vista a la afición, haciéndosele ver a ésta que todo radica en la inmensa diferencia que hay en los presupuestos de Madrid y Barça con el resto, poniéndose "trapos calientes" a las grandes carencias que tiene el equipo y que a todas luces son visibles para todo el Sevillismo. Le pregunto yo a mi Consejo de Administración que si es ahí sólo donde radica el gran problema que tiene actualmente nuestro Sevilla.
Se nos ha vendido desde el club continuos mensajes de que el equipo actual es de los más completos de la historia de la entidad. Los precios impuestos en los abonos a sus socios, con la crisis que estamos padeciendo todos, están entre los más caros del fútbol nacional, y aún así la afición ha respondido en gran medida. El Sporting de Braga, un auténtico desconocido en Europa, nos echa de poder disp***r la Liga de Campeones en la previa, haciendo el club el más absoluto de los ridículos en todo el fútbol español, y, lo que es más grave, dejando de entrar en nuestras arcas 20 millones de euros con los que se contaban para terminar de configurar el presupuesto de este año. Y, por último, se cambia de técnico a las primeras de cambio y se fichan jugadores con tan sólo horas antes del comienzo del campeonato, lo que certifica que las cosas no se están haciendo bien y que algo está fallando.
Le pediría a nuestro Consejo que no mire hacia otro lado, que no desvíe la atención de su afición con otros temas para tapar las carencias que tiene el equipo, pues al Sevillismo lo único que le preocupa es el estado actual de "su" Sevilla de su alma y punto. Que ponga soluciones desde ya encima de la mesa para arreglar una planificación deportiva desastrosa que a día de hoy está devolviendo a la entidad a una mediocridad de la que tanto nos costó salir.
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