Diez minutos mal contados es lo que ha jugado el Sevilla FC hoy ante el Valladolid. La pena es que lo ha hecho desde el 80 hasta el final, y con un 2-0 en contra. El resto del encuentro ha estado más perdido y ahogado que en muchísimo tiempo. Como resultado: enésimo partido ante un rival flojo que se tira por la borda.
El planteamiento de Álvarez ha sido equivocado desde el principio, con una línea defensiva de chiste y mal ubicada desde el obligado cambio de Fernando Navarro por Squillaci. Desde ahí, todo ha sido actuar como un equipo pequeño, cutre, salchichero y lamentable. Parecía el Sevilla quien iba en busca de su quinta victoria en la temporada. Y parecía el Valladolid el equipo grande que aspira a todo y necesita confirmarse en Champions una vez más.
Sin embargo, todo ha salido al revés. Hemos maquillado algo el resultado con el golazo de Cala, pero de nada ha servido. Todos han estado mal, desde el portero (al que no le podemos recriminar nada, por dios, es Palop...), pasando una lamentable defensa que ha tenido momentos de Segunda B, un medio del campo tristísimo con Navas y Capel de patio de colegio y Lolo y Romaric para regalar en verano, y terminando por ese fiasco lamentable que llama Álvaro, se apellida Negredo y vino del Real Madrid. El fichaje más caro de nuestra historia, un descarte de un rival directo que no marca desde enero. Así nos va.
Y en el banquillo, un pobre hombre que no tiene ni idea de qué hacer con este equipo, ya no sólo por falta de ideas, sino también por incapacidad. Sólo espero que se acabe la temporada, hagamos limpieza y empecemos de cero.
Así el equipo jugará a ganar más de diez minutos por partido.
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