Admiro profundamente a Jesús Alvarado.
No porque sienta al Sevilla de forma muy similar a la mía, que también, sino porque además tiene los cojones suficientes para proclamarlo a boca llena y defender públicamente, a su manera (que es algo totalmente personal y subjetivo), a quien ose atacar al club de forma injustificada (bajo su opinión, que lógicamente también es suya y de nadie más).
Ya me gustaría a mí que todos y cada uno de los que se autodenominan sevillistas tuvieran la mitad del valor y el coraje que tiene Jesús Alvarado para defender al Sevilla de las provocaciones exteriores, vengan de donde vengan y cueste lo que cueste. Que cuesta, vaya si cuesta.
Y me da a mí que lo que este hombre despierta, además de admiración, es envidia. Envidia manifestada constantemente por muchos que posiblemente lo piensan y se ven incapaces de dar la cara tanto y tan a menudo por este escudo. Les falta coraje, les falta determinación para decir "aquí estoy yo y éstas son mis razones y mis sentimientos blancos y rojos".
Y no me refiero ahora que es bastante fácil dada la bonanza en la cual estamos instalados. Me refiero a muy poquitos años atrás.
¿Dónde estaba tanto detractor de Alvarado cuando los vecinos nos quitaron aquella Champions con Caparrós, ganando además la Copa? ¿Llorando y escondidos para no recibir cera por ser de este equipo? ¿Con los móviles apagados? ¿Evitando hablar de fútbol no sea que el bético de turno les diera por todas partes?
Jesús no, Jesús cogió la alicaida bandera sevillista y la levantó muy alto para que siguiera ondeando orgullosa a pesar de los pesares. Y tuvo que tragar tela, mientras "otros" permanecían calladitos ante las provocaciones para no avergonzarse de ser lo que son o, al menos, dicen ser.
Y muchos nos refugiamos y aliviamos nuestro enorme pesar con él. Porque fue muy duro, porque necesitábamos "Tengo un pin" para seguir sintiendo la llama que alimenta nuestra pasión. Por ello se erigió en voz importante del sevillismo, casualmente comulgan con él mucho del más fiel y añejo en el club. Y por eso, quizás, su blog es el más leído de todos los que tienen que ver con nuestro SFC en la red. Porque siempre estaba y estuvo ahí en momentos en que hablar del Sevilla derivaba en un choteo importante por parte de los rivales.
Sigue recibiendo palos por ello, eso no ha cambiado, pero sí que ahora además de venir de fuera también le vienen de dentro, principalmente de esos múltiples sevillistas que han brotado como setas tras los éxitos y que antes no decían "esta boca es mía" no fuera que alguien se riera de ellos por ser eso, sevillistas.
Toda mi admiración y respeto para Jesús Alvarado, al igual que mi eterno agradecimiento por defender de forma tan heroica y sincera este sentimiento que compartimos y por aguantar tanto como tiene que aguantar por realizar lo anterior.
Aquí uno que se queda a tu lado por tus virtudes y con tus defectos, que también los hay (¿alguien aquí se considera perfecto?).
Por cierto, el que siga afirmando a estas alturas que este SEVILLISTA es del Barsa posiblemente es que se chupa el dedo mirando fijamente una bombilla, y se quede horas así.
Que se dé por aludido quien quiera.
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