Dicen que si miras para atrás nunca avanzarás, por ello no podemos pensar que lo hecho en el Sardinero va a ser la tónica de los dos partidos de liga que nos quedan y el de copa. Llega al Sánchez Pizjuán uno de los mejores equipos de fútbol que ha dado este deporte, y tenemos que batirlos. Para nada será fácil derrocar al rey del juego de movilidad, toque y efectividad. Hay que ser autocríticos y reconocer todas las lagunas que nuestro equipo ha manifestado en esta temporada. Por supuesto, no quiero que extraigáis la conclusión que hay que dar el partido por perdido, ni mucho menos. Lo que vengo a subrayar es, la necesidad imperiosa que tenemos de secar estas lagunas y fortalecer nuestras armas de sobra conocidas por todos.

Es importante que nuestros jugadores confíen en sus posibilidades y que la grada sea el juez que atestigüe que somos un equipo que sabe a lo que juega y que cree en sus posibilidades. Estoy seguro que mañana afición y equipo serán uno. Son muchas las ilusiones depositadas en nuestro Sevilla, ilusiones que incrementaron hace ya unos años y que seguimos manteniendo vivas. Vivas, gracias a un equipo del que sabemos de su validez para alcanzar cotas con las que soñábamos no hace mucho, y con las que ahora justificamos como fracaso si no las alcanzamos.
No me gustaría ver en el campo un Sevilla preparado para frenar al rival, quiero ver a un Sevilla con personalidad que quiere jugar y no ver cómo le juegan. Tenemos que ser valientes en nuestra filosofía de juego para achicar a un rival que a algunos se les hace grande nada más oír su nombre. No, este Sevilla no ha sido confeccionado para tener miedo de nadie. Todo lo contrario, ha sido creado para perderle el respeto a los llamados grandes de nuestro fútbol.

Tenemos la sartén por el mango y no podemos soltarla. Son sólo 90 minutos con el rival más fuerte, vamos a hablarle de tú a tú. No miremos hacia atrás, dejemos los números, las dificultades pasadas, lo que pudo ser y no fue. Lo que importa es el mañana, lo que importa es el Barça. Si los jugadores confían en ellos mismo y nosotros les devolvemos esa confianza, hasta hoy dubitativa, la Champions es nuestra. Vamos a plantarles cara y ha decirles bien claro a todos, que nuestro Sevilla si era un rival a tener en cuenta.

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