Volvemos a comenzar un año nuevo en condiciones anímicas y deportivas parecidas a las de años anteriores (año pasado recién eliminado por Sampdoria de Génova en la UEFA y primer año de "Juande" Ramos recién eliminado de la Copa S.M. El Rey por el Cádiz C.F. y Nervión clamando contra su entrenador), pero quizás este año con unos condicionantes más acentuados que en épocas de antaño por todo lo que ya viene arrastrándose desde la temporada anterior. Todos los sevillistas tenemos que ser realistas antes de nada con la situación actual en la que está nuestro Sevilla F.C., realismo que debe de ir desde el propio Consejo de Administración, pasando por la parcela técnica y deportiva de la primera plantilla y terminando por toda la afición.
Están muy bien los mensajes lanzados desde el comienzo de temporada por el Consejo dando a conocer al fútbol nacional la seria candidatura de nuestra entidad a, por lo menos, ser una seria alternativa al título junto a los dos grandes ya por todos sabido, pero con la situación actual en la que se encuentra el equipo, quizás se deberían de hacer éstos la pregunta de en qué se ha fallado para llegar a la situación actual y cómo se puede reconducir la situación desde su parcela para, como mínimo, volver muy pronto a esa tercera posición liguera que es el objetivo primordial de la entidad.
La parte técnica y deportiva del club también deben de ser realistas con el momento actual que vive el equipo y preguntarse por qué el equipo ha ido perdiendo partido a partido todas las virtudes con las que comenzó este campeonato. La falta de efectivos, bien por la Copa de África o bien sean por lesiones, no pueden ser excusa ante la afición del mal juego que realiza el equipo actualmente (ya lo venía realizando antes de que comenzara el mencionado torneo) y de que no se le transmita al sevillismo la más mínima posibilidad de que pueda cambiar la cosa a favor. Jugar al voleón continuamente un partido de fútbol, sin presentar otro recurso posible casi en los 90 minutos de juego, es claro síntoma de que algo se está haciendo rematadamente mal, y da muestras de no tener nunca una segunda opción preparada para cuando el rival te ha intuído tu forma de jugar, cosa que le está sucediendo una vez y otra también, y eso no forma parte de un Sevilla hecho para las altas miras. Aún confío en Manolo porque así se lo demostró a su afición la temporada pasada cumpliendo con el objetivo marcado desde un principio, pero debe de reaccionar pronto porque el fútbol lamentablemente sólo vive de resultados actuales y éstos son los que mandan.
Y la afición debe de ser realista y pensar que el principal perjudicado de un cambio de entrenador a estas alturas de temporada sería nuestro propio Sevilla F.C. por lo que ésto no cabe en mente alguna pensarlo. La afición del Sevilla se ha conocido siempre por su fidelidad y amor a su club en los peores momentos, es entonces ahí cuando el sevillista ha sacado a relucir el amor a unos colores que le ha llegado de generación en generación. Seamos realistas pues con la situación en la que estamos, quizás no era la que nos anunciaran en un principio ni muchísimo menos con la quesoñábamos, pero es una situación con la que nada está perdido aún afortunadamente, y que con la unión de todos, haciendo piña común en torno al equipo, estamos quizás a tiempo de muchas cosas porque Consejo, equipo y, sobre todo, afición hay para ello.
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