Al hilo del artículo de Sergio Ávila sobre las alternativas de la pizarra, apunto algunas consideraciones al margen de las ya debatidas en este foro en numerosas ocasiones.
En primer lugar, una apreciación: la temporada en la que juegan juntos Alves, Poulsen y Keita, el Sevilla queda quinto, es eliminado por el Fenerbahce en octavos de la Liga de Campeones y por el Barcelona en la Copa del Rey. El resultado no fue muy favorable, creo.
En segundo lugar, en cuanto a los nombres se hace referencia a la dupla Romaric-Duscher con la cual es verdad que el Sevilla queda tercero pero con un fútbol horrible y demostrando carencias muy graves en los partidos de nivel.
En tercer lugar, no es lo mismo colocar a Romaric-Duscher por delante de la defensa y a Renato enlazando con el delantero y los extremos, que ubicar un rombo contrario en el que Zokora hace de primer defensor y Renato y Cigarini distribuyen el juego ofensivo. Es decir que ni por hombres ni por sistema veo comparable la pizarra de Álvarez con la de Jiménez.
A partir de aquí, insisto en la idea de que el entrenador ha de hacer lo que le dé la gana para ganar partidos y hacerlo de forma vistosa. ¿Hay alguien que no se abonaría a ganar todos los encuentros por 4-1 jugando con un solo delantero? Si el míster encuentra la forma de divertir y ‘campeonar’; a mí qué me importa los delanteros que ponga. No habría mejor argumento contra los obsesionados por el 4-4-2 que un tercer puesto en la Liga y un autobús paseando por la ciudad con la Copa de la UEFA.
De imaginarlo, se me ponen los vellos de punta.
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