
Una imagen más que mil palabras: contra la pared.
Bueno, ayer contra el Depor no se puede decir que no existiera ese espíritu ganador dentro del equipo, lo intentaron siempre poniendo garra y generosidad en el desgaste físico ante un rocoso equipito que tiene poco más que voluntad, orden y las ideas claras, muy claras. Y es que hoy por hoy, considero, cualquiera que nos estudie un rato, llegará a la conclusión de que fijando y tapando el arma más poderosa que tenemos, las bandas, el resto es pan comido, solo es cuestión de paciencia y de esperar que el Sevilla gaste la última gota de combustible para golpearle siempre donde mismo y machacarlo. El Deportivo, en mi opinión, fue un equipo que lo hizo a las mil maravillas todo, menos ir a por la victoria. No sabemos, pues, qué hubiera pasado si lo hubiera intentado.
Quien si lo intentó siempre, y eso hay que agradecerle a los jugadores, fue el Sevilla. Y en volandas de una afición maravillosa a la que no creo que se le pueda poner la más mínima pega en su comportamiento de anoche. Demasiado demasiado entrega para lo que le devuelven una y otra vez.
Pero, a la vez, un equipo tan escaso de recursos, tan previsible en todo lo que hacía, o quería hacer, tan limitado en el aspecto de creación y de improvisación, que al final me dejó el regusto que me lleva dejando toda la temporada: el de ser, cuando puede y las fuerzas se lo permite, un martillito pilón que no se cansa de golpear aunque los efectos de los martillazos sean meras caricias para el enemigo.
Me recuerda bastante a ese púgil que es todo bravura, pero también descontrol y aspaviento, a ese boxeador que lanza el puño una y otra vez, pero a ciegas golpeando al aire la mayoría de las veces, a ese gladiador que no piensa ni un sólo instante en estudiar al enemigo para buscarle los puntos flacos y las vueltas; mientras que él si que nos estudia bien a fondo a nosotros, concluyendo que le basta con agazaparse y soportar los empujones -solo empujones, que no daño- para, cuando ve el hueco, meter la manita por ahí y dejarnos KO. Nuestra suerte fue que el púgil de anoche tenía poquita pegada, ninguna diría yo. Y consciente de eso, se conformó con dejar que declararan el combate nulo.
El Sevilla, sigo considerando, tiene mimbres suficientes para intentar mucha más gama de golpes y de tácticas, tiene jugadores de sobra para disponer de 23 recursos distintos. Pero ha de estudiar al rival más a fondo para saber cual de ellas ha de usar y según en qué momento y circunstancia. No basta con la garra y el empuje. A veces pasa lo que anoche: que te estrallas una y mil veces contra un muro sin poderlo atravesar. Y en cada embate las fuerzas merman. Y al final, no te quedan ni para defenderte. Suerte que el rival de anoche era otro de los que no poseen el espíritu ganador: se conformó conque no lo tumbaran. Y poco más.
¡Necesitas ser un miembro de Sevillistas para añadir comentarios!
Participar en Sevillistas