¡Y llegó ese minuto 37 de la primera mitad anoche frente al “Geta”…! Con todo lo que nos estaba cayendo hasta ese minuto, y nunca mejor dicho lo de caernos por la nochecita que teníamos, y comprobando todo el sevillismo que el gol del equipo madrileño era cuestión de segundos, con todo el centro del campo perdido y a plena disposición del rival, Manolo Jiménez se echa "la manta a la cabeza” y aferrándose a sus ideas, a sus principios de cómo él ve el fútbol y así lo entiende, pues la decisión que tomó sólo él la entendía en todo el estadio, retira a Negredo (antes quito a Renato o a Fabiano) y da entrada a Romaric. El campo entero es un clamor contra su técnico y éste empieza a mover sus brazos desde la banda, volviendo a recolocar a sus peones uno a uno, haciendo oídos sordos al ruido atronador en su contra que se estaba produciendo. Si sorprendido estaba el sevillismo entero por la extrañísima decisión, y no era por el cambio en sí pues algo había que hacer de forma urgente en el centro del campo si no ya por la de quitar a un goleador que estaba ahora mismo enrrachado con el gol y más aún jugando como local, más sorprendido aún quizás se quedara el propio técnico madrileño Michel pues creo que lo dejó descolocado visto lo acontecido a continuación.
Todo cambió a partir de ahí para alegría de todos los sevillistas y para la autoestima personal de nuestro técnico. El partido no sólo ya se equilibró sino que se inclinó incluso a favor de los nuestros. El Getafe ya casi ni llegaba y nosotros cada vez más melodeábamos el área rival hasta que llegara ese minuto 45 en la que el delantero centro de la selección brasileña daba con las redes del meta visitante. Se daba así comienzo a una segunda mitad con un panorama inimaginable según lo que habíamos visto la primera media hora del partido, con un equpo bien posicionado en todas sus lineas y que culminaría con el auto gol del defensa getafense tras jugada de Navas, dando así pie a un marcador más que esperanzador para poder afrontar con las máximas garantías el partido de vuelta.
A favor de nuestro entrenador el cómo vio sólo él el cambio que necesitaba el equipo para equilibar el partido y ponerlo incluso a su favor echándose a sus espaldas todísima responsabilidad diría yo sobre las consecuencias que pudieran derivarse de dicho cambio. Le echó atributos, como dice el cántico al técnico que lo acompaña desde sus tiempos de futbolista, tiró hacia adelante y le salio más que bien, para beneficio suyo personal ante su gente. Si le hubiera salido mal……
En su contra la falta de motivación con la que salió el equipo al terreno de juego sabiéndose lo que se estaba jugado, y su planteamiento inicial que, tras el mencionado cambio realizado, nos da a entender a todos que se había equivocado.
La rectificación hecha con el cambio está sólo al alcance de los mejores estrategas de los banquillos pues únicamente en el estadio él vio cuál era el cambio a realizar, y más mérito aún tiene a sabiendas de dónde podía haber desembocado todo si no le sale bien la jugada, con el "sino" que lo marca desde un gran sector del sevillismo. Ayer a todos creo que nos dio una majestuosa lección.
Paso a paso sevillistas, próxima parada en Zaragoza. Y luego está el partido de vuelta, no hay nada de nada ganado aún y espero que el equipo salga en Getafe echándole la intensidad que requiere el partido y sabiéndose lo que nos estamos jugado todos y que estamos a las mismas puertas de volver a disp***r una nueva final. Todos debemos pues confiar después de la lección que a todos nos dieran desde el banquillo.
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