El domingo pasado fue muy triste para toda la afición sevillista. El día después del partido frente al Atlético de Madrid, se nos hizo muy duro a todos después de ver lo ocurrido la noche anterior y la imagen que nuestro equipo ofreció ante uno de los peores atléticos que se recuerdan. Todo salió mal a raíz del empate colchonero, al que se unió el infortunio que sufrimos y que juega en el deporte un papel también importante y, en muchos momentos, trascendental.
No es el momento de buscar culpables, excusas ni pedir explicaciones por el bajón de forma y resultados por el que estamos pasando. Lo que ahora mismo precisa el equipo es de soluciones, soluciones a las carencias que tenemos en la plantilla y que hay que darle respuesta de forma inmediata, porque tiempo hay para todo aún, si queremos cumplir con los objetivos marcados para esta temporada. Y soluciones también a la labor psicológica que se debe de realizar con la plantilla para levantarles el ánimo, un ánimo que está muy pero que muy tocado, al igual que el de su afición, pero que como he dicho en muchos momentos, ciencia que juega un papel fundamental para nuestros jugadores y en un momento tan crucial como el que nos encontramos.
El equipo precisa de varios retoques en su plantilla para poder afrontar con garantías lo que resta de temporada, así tambíén de claro se lo dejó ver nuestro entrenador al Consejo y a Monchi a la finalización del partido. Si ésto lo hacemos con acierto y va unido a que Manolo Jiménez olvide su tozudez con varios futbolistas que todos los sevillistas sabemos, y da entrada en su lugar a savia nueva que quiera comerse el mundo y hacerse un hueco en ésto del fútbol, creo que seguro llegaremos con soltura al objetivo fundamental final. Si por el contrario seguimos mirando hacia otro lado, y hacer como que aquí no pasa nada, y sólo nos dedicamos a lamernos las heridas muy mal nos irá.
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