El pasado domingo, tras la finalización de choque disp***do ante el C.Atc. Osasuna, el equipo volvió a darnos otra demostración más de cómo se conquistan los tres puntos haciendo un nefasto partido (tienen mérito las victorias que se consiguen realizándose casi partido a partido un fútbol pésimo). En la rueda de prensa posterior al partido, nuestro entrenador nos sorprendió a todos con unas manifestaciones que no invitan precisamente al optimismo de cara al futuro más inmediato a su afición: ” Va ser difícil divertir con nuestro juego”.
Desde las altas esferas de nuestro club, continuamente se lanzan mensajes a su afición de depositar fe ciega en un proyecto al cual avalan unos resultados que, hasta la fecha, están dentro del objetivo marcado por el club. Si analizamos las declaraciones de nuestro técnico y comprobando lo que nos queda aún por delante, estando a cinco puntos (se incluye la pérdida del gol average) del objetivo prioritario marcado por el club, con una Liga de Campeones a la vista frente a los grandes de Europa y una final de Copa ante un rival que va a más en su fútbol jornada a jornada y con muchísima hambre de títulos, pedir que se tenga confianza y optimismo en una plantilla al que su propio técnico no le atisba una mejora en su juego de cara a un futuro, es todo una quimera.
Es cierto que muchos partidos se están sacando más o menos (bendito momento de gloria por el que nuevamente está atravesando Andrés Palop), pero no es menos cierto que el equipo anda “atrancado” en un centro del campo que da la sensación de no saber ellos mismos ni a qué juegan. El centro del campo es la piedra angular de todo equipo, si éste no funciona al conjunto sólo lo pueden salvar las individualidades, que es lo que desde que comenzara la liga le está sucediendo a nuestro Sevilla. Si la opción escogida es esa y todo se fundamenta en que nuestros mejores futbolistas hagan de las suyas en cada partido para que los tres puntos se conquisten, pues aquí estará su afición para ap***r dicha opción porque es nuestro Sevilla y, a pesar de su fútbol, lo que impera por delante de todo es la victoria, pero … ¿es la opción con la que estaba configurado este equipo al comienzo de la temporada?.
Que se pida apoyo incondicional y se solicita se hagan los juicios al final del ejercicio se entiende y se comprende, pero que se pida confianza y optimismo de cara al futuro más inmediato, en un equipo al que su propio entrenador no le encuentra una mínima de mejora a su fútbol es toda una quimera, y que desde el club se ha también de entender a muchos sevillistas en la forma de cómo ven éstos la situación actual por la que atraviesa el juego de su equipo pues todos sabemos que el margen de mejora aún del equipo es inmenso.
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