Sevillistas

Comunidad sevillista

Corría el verano de 2005 y me encontraba como un niño con zapatos nuevos. Por primera vez era autosuficiente como para poderme permitir un abono de mi SFC en Gol Norte. Meses atrás junto a los Biris (admiración eterna para ellos) aquel mágico gol de Baptista frente a Osasuna que nos clasificaba para nuestra querida Copa de la Uefa y en poco tiempo, vería hecha realidad una ilusión más en rojiblanco: La Peña Sevillista de Lebrija había iniciado sus primeros pasos y pronto sería inaugurada: el 14 de octubre, mágica fecha.

Andaba el sevilllismo algo revuelto por la venta del brasileño al Mafia y la incertidumbre de una nueva temporada.

Era el partido de presentación del Sevilla Fútbol Club, al que se había invitado al Celta de Vigo, aquel equipo que diez años antes nos había acompañado a la 2ª División B, aunque el paso fuera, afortunadamente, efímero.

La atracción del partido era ver la dupla compuesta por un brasileño y un argentino, que venía como fichaje estrella: Luis Fabiano y Saviola.

Pero a mí, abstraído por el ambiente, me sorprendió otra cosa.

Un espigado delantero, al que no había visto jugar en la vida, bajaba el balón desde el cielo meciéndolo en el pecho. Ponía orden y concierto en un superequipo que, ya en pretemporada, jugaba como los ángeles.

Aquel día, me fui del Ramón Sánchez-Pizjuán borracho de goles y enamorado de un futbolista: Frederic Kanouté.

El malí no sólo cumplió con creces mis anhelos, si no que me hizo ser eso que cuesta tanto trabajo: feliz. Es increíble como un futbolista puede desplegar ese aura. Siete años después, ese desgarbado franco-malí, había dejado por el camino 6 títulos y 128 en 270 partidos. Pero sobre todo, a una afición orgullosa de tener entre sus filas a algo más que un futbolista.

Porque Kanouté es algo más que eso. Es un ídolo cercano que, en lugar de creerse ombligo del mundo, como suele suceder entre los futbolistas profesionales, ha dedicado el tiempo que le permitía su profesión en crear un mundo mejor en su país de origen: Mali.

La Ciudad de los Niños de Mali es un sueño hecho realidad gracias a un Gigante de Corazón Infinito. Un tipo que me ha permitido vivir momentos mágicos de felicidad, como dudo que alguien de nuevo me haga vivir en mucho tiempo, al margen, claro está, de mi familia y amigos.

Por eso, aunque desde la distancia catalana, mi corazón estará hoy en el RSP despidiendo a un mito, santo y seña del club de Nervión, faro y guía del sevillista de ayer, de hoy y de siempre: Monsieur Frederic Kanouté.

Visitas: 196

Etiquetas: africa, agradecimiento, champions, despedida, goles, kanouté, mito, sevilla

Comentar

¡Necesitas ser un miembro de Sevillistas para añadir comentarios!

Participar en Sevillistas

Comentado por RAFAEL VIÑAS LORCA en septiembre 26, 2012 a 12:04pm

Sentidas y maravillosas palabras, amigo. Muy bien. Tú sabes ser agradecido. Tú también eres un crack a tu manera. Pues claro que recordaremos a este gigante en todos los sentidos, ha sido como un sueño haber contado con él todo este tiempo; lástima del paso del tiempo... Abrazos

Síguenos en @Orgullo_Nervion

Publicidad

 

Música

Cargando…

© 2013   Creado por Orgullo de Nervión.

Emblemas  |  Reportar un problema  |  Términos de servicio

© 2008 Creado por Orgullo de Nervión

Reportar un problema | Condiciones del servicio | Aviso legal y política de privacidad